dilluns, 25 d’abril de 2011

¿Escritura o escriptura?

Hubo un tiempo en el que Manuel Vázquez Montalbán creyó sinceramente que pertenecía a la última generación de escritores catalanes que escribían en castellano. La historia ha demostrado que tal percepción carecía de fundamento. Décadas antes, toda una generación de escritores catalanes luchó con denuedo para no ser los últimos que escribían en catalán. Lo consiguieron, pero su percepción sí que tenía fundamento. Motivos de un peso aplastante, y la elección del adjetivo no es casual. Hoy en Catalunya, València y las islas Baleares cohabitan, aunque no convivan demasiado, escritores cuya lengua literaria es el catalán y escritores que desarrollan su obra en castellano. La mayoría de ellos son catalanohablantes. O capaces de expresarse oralmente en catalán. Entre los más jóvenes, el hecho que los ha decantado hacia una u otra lengua de escritura suele guardar relación más con la industria que con la política. Los momentos decisivos de cada cual son personales, intransferibles y tan variados como las personas, pero lo cierto es que en las últimas décadas la industria editorial catalana ha generado un hábitat más favorable para la escritura en castellano. Menos institucional. Más festivo y prestigioso en lo cultural (con mayor proyección en los medios). Con más dinero en lo comercial (basta comprobar que la dotación del Planeta tiene un cero más que la del Ramon Llull, también de Planeta). Las adscripciones culturales son libres pero no casuales. Los escritores podemos dialogar, traducción mediante, con todas las tradiciones lingüísticas del universo, pero nuestra voz queda determinada por la lengua en la que la expresamos. Y hoy, en ese país trozeado en el que Josep Pla decía Bon dia y le respondían Bon dia, se da la paradoja que la industria editorial traduce al catalán (y vende bien) libros escritos por autores catalanes que escriben en castellano y comentan en catalán sus libros traducidos, como si la lengua literaria fuese un pequeño detalle sin importancia. Tal vez la percepción que algunos podemos tener, seguramente sin fundamento alguno, es que pertenecemos a la última generación de escritores para quienes la lengua literaria es importante. 

Màrius Serra. La Vanguardia. Dissabte 23 d'abril de 2011 

2 comentaris:

  1. Ben trallat, Mà. Insistir amb la idea que els mitjans de (des)informació majoritaris invisibilitzen la literatura catalana. Ho vaig dir a la roda de premsa del Premi Llibreter 2010 i cap periodista ho va voler reproduir. No es tracta -cal repetir-ho?- d'una literatura minoritària sinó minoritzada, és a dir, que hi ha qui fa mans i mànigues perquè sigui minoritària.

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