dilluns, 4 d’abril de 2011

Títulos con segundas

Escucho por la radio a Carme Riera hablando de su último libro. Me sorprende oirle decir que no volverá a escribir ninguna otra novela negra porque esta primera le ha costado muchísimo. Sus consideraciones son razonables, pero no dejan de conllevar dos titulares antagónicos: "Carme Riera publica una novela negra" y "Carme Riera no volverá a publicar novela negra". Pero más me sorprende aún oirle desmentir un juego de palabras que ni yo, que tengo acreditada una patología verbal de padre y muy señor mío, no hubiera osado plantear. Afirma Riera que el título de su novela negra -Natura quasi morta- nada tiene que ver con la actualidad política. Concretamente, desmiente que la Natura que lo preside pueda leerse como Na/Tura, en alusión a la precandidata socialista Montserrat Tura, derrotada por el alcalde Hereu en las primarias y, desde entonces, con un futuro político tan incierto como leer "Na Tura quasi morta". Riera le echa el mochuelo a un anónimo periodista que se lo sacó a colación en una entrevista, aunque parece obvio que solo se trata de un chiste promocional. El caso es que la ex consellera Tura luce el apellido que debe haber suscitado más chascarrillos entre la clase política catalana por sus rimas: con cultura, con jefatura, ahora con natura...
Las próximas elecciones municipales se celebrarán un mes después del sant Jordi más aciago de estos últimos años, pero merecerían unos cuantos volúmenes. El alcalde Hereu luce un apellido muy popular en la historia de nuestra literatura, como mínimo desde que Carles Bosch de la Trinxeria publicó, a finales del siglo XIX, L'hereu Noradell en la Impremta La Renaixença. En todo caso, la figura del "hereu escampa" forma parte de nuestro imaginario. Casi todos sus rivales electorales  también tienen quien les escriba. Xavier Trias sale en numerosos estudios de la Era Mesozoica, concretamente en el período Triásico. Portabella puede presumir de protagonizar un best-seller que Paulo Coelho publicó en 2006, A bruxa de Portobello, en cuyo título algunos antilaportistas querrán ver la definición más precisa del ex presidente del Barça. Ricard Gomà y Alberto Fernández Díaz tienen un perfil más discreto desde este punto de vista, aunque diversos títulos contienen sus nombres (Ricard III, L'àlber). Y si no, siempre pueden inventarse alguno que les convenga. Umberto Eco se inventó un montón en sus artículos de L'Espresso. Les llamó hircogallos, un término heráldico que él usó para denominar una fusión de autores a los que luego atribuía títulos delirantes. En su Segundo Diario Mínimo Eco recoge muchos títulos así. Por ejemplo Crítica de la kriptonita pura de Clark Kant, Casco de copa de Fred Asterix, Revoluciones de las galaxias de György Lucas, Madame Courage de Gustave Flaubrecht, Si una noche de primavera un banquero de Italo Calvi, Danzas transilvanas de Brahms Stoker o Beer Gynt de Henrik Pilsen. El futuro equipo que gobierne Barcelona deberá pasar por un proceso más parecido a los hircogallos que a la Natura quasi morta de Carme Riera. Aunque, en cuestiones así, nunca se sabe por dónde puede saltar la sorpresa. Buscando el otro día qué tenía de Charles Bukowsky en la biblioteca de casa me salió una traducción catalana editada por Pòrtic en 1989 de sus Notes of a dirty old man (1969). El título, en este caso, no ofrecía ninguna duda: Notes d'un vell brut. Pero el azar quiso que el traductor estuviese en franca contradicción con el viejo Bukowsky, porque esa versión catalana de las Notes d'un vell brut las firma Lluís Massanet.

Màrius Serra. La Vanguardia.  Dilluns, 28 de març

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