dimarts, 24 de gener de 2017

Dia del Punt Volat

Un grupo de linguófilos catalanes ha convocado para hoy el Día del Punt Volat (el punto medio). Es la primera vez que se celebra. Se inspiran en el Word Nerd Day y en la tradición anglosajona de montar días conmemorativos no institucionales sobre temas como el número pi. Puestos a dedicar días a causas más o menos peregrinas, como los recientes días internacionales de la croqueta (16/1) o la caricia (21/1), me parece sensacional que hoy sea el día del “punt volat”. La justificación de los convocantes es de peso: el 24 de enero de 1913 se hicieron públicas las normas ortográficas del catalán moderno que establecían el uso del punto volado para escribir la ele geminada. “Punt volat” tiene marchamo de fiesta, de locura o de voladura de puntos. No irá mal que le hagamos un poco de caso porque es un carácter compuesto que no resulta fácil de localizar en los teclados, ni digitales ni analógicos. La ele geminada es una peculiaridad bastante conocida del catalán. No llega a ser un dígrafo, sino un grupo de letras modificado, pero con frecuencia se escribe mal el punto que separa a las dos eles: o clavando un punto bajo, o insertando un guión o, según el dispositivo que se use al escribir, al ver que la única opción tipográfica es un punto grueso, de aquellos que se usan ante los ítems de un listado y que, puesto entre dos eles, parece una pelota bobath. El “punt volat” es, pues, un lío ortotipográfico para muchos usuarios cuando escriben en catalán y estaría bien que algún día la ele geminada fuese un solo caracter en todas las fuentes tipográficas.


       Los organizadores piden que la gente comparta hoy en las redes poemas, fotografías, artículos o anécdotas relacionadas con este punto medio y que las etiquete #diadelpuntvolat. He aquí mi aportación. En 2013, en una conferencia en el Born sobre el catalán del siglo XVIII, lancé un reto: di un minuto al público para decir dos palabras documentadas con doble punt volat. Quien las dijese tendría los dos volúmenes de Quevedo que llevaba, dedicados a la Acadèmia dels Desconfiats y editados por Jayme Surià y Joseph Llopis en la plaça de l’Àngel de Barcelona en 1701 y 1702. Afortunadamente, nadie localizó dos palabras con doble ele geminada en un minuto, a pesar de las búsquedas frenéticas con el móvil. Jo había localizado dos vocablos baleáricos en el Alcover Moll: al·lotel·lo (diminutivo de niño, al·lot) y col·legiel·lo (diminutivo también balear de col·legi, como col·legiet o col·legietxo). Pero luego han aparecido tres más. Dos, con guión: tal·là-tal·lera (más o menos) y tol·le-tol·le (sin dilación o disturbio). Y un término científico que sólo figura en el GDLC: al·lopol·len (el polen de una flor transportado sobre el pistilo de otra flor). Decididamente, los catalanes tenemos un “punt volat”.

Màrius Serra. La Vanguardia. Dimarts 24/1/17

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